A FUERZAS DE GOLPE

A PROPÓSITO DE ‘LA GUERRA CIVIL QUE NO SE APRENDIÓ EN LAS ESCUELAS’

    La Guerra Civil Española fue un conflicto bélico, económico y social que enfrentó a dos Españas que a pesar de sus diferencias estaban unidas. El inicio de esta se llevó a cabo por los sublevados durante la segunda quincena de julio de 1936 y se dio por acabada el 1 de abril de 1939, dos años y ocho meses después. ¿Pero qué pasó? ¿Cuáles fueron las causas? ¿Por qué acabo el Estado español dirigido por un régimen dictatorial?

    Julián Casanova, autor de este texto, es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza. Es autor de más de una veintena de libros entre los que destacan Anarquismo y revolución en la sociedad rural aragonesa (1985), La Iglesia de Franco (2001), Historia de España en el siglo XX (2009) o Europa contra Europa (2012). Ha sido visitante de universidades británicas, estadounidenses y latinoamericanas. Actualmente, además de ejercer su profesión colabora en el periódico El País como columnista.

    El texto La guerra civil que no se aprendió en las escuelas está dividido en varias partes. En primer lugar nos encontramos con un breve resumen del conflicto que nos ayuda a adentrarnos en el tema y en los cinco puntos siguientes que Casanova define como las cuestiones que toda persona que estudia la guerra debería saber en rasgos generales.

    En la primera cuestión: ¿por qué hubo una guerra civil en España?; el autor explica las causas del conflicto entre las cuales resalta el conflicto social, es decir, el enfrentamiento entre las fuerzas de izquierda y las de derecha como consecuencia de la inestabilidad del Gobierno de la II República, aunque la causa más importante fue el hecho de que el Golpe de Estado de los sublevados no triunfara en toda la península, provocando así la división del país.

   Los sublevados estaban compuestos por diferentes grupos tradicionalistas, falangistas, cedistas y monárquicos; eran contrarios a una República y pretendían cambiar el orden del país después del descontento producido por la llegada del Frente Popular al Gobierno de 1936. Durante el trascurso de la guerra decidieron optar por imponer un Estado totalitario presidido y dirigido por el Generalísimo Francisco Franco. Así pues, después del Golpe del 17 de Julio de 1936, España se encontró en conflicto armado y que acabó en abril de 1939.

    El segundo aspecto se centra en la propaganda que domina la historia cuando se trata de violencia. La Guerra Civil ha pasado a la historia, si, pero no como un conflicto que separó a dos Españas, sino, como dice Casanova, por la deshumanización del contrario y la violencia que generó.

 Julián Casanova confirma que son muchos los historiadores que atribuyen el protagonismo de la guerra a la violencia y a la gran cantidad de muertes que hubo. Son muchos los que dicen que esta guerra provocó la muerte de un millón de personas, pero este dato es, en parte, falso: en total murieron alrededor de 630.500 personas. A la cifra anterior se le puede atribuir otro medio millón de exiliados o trasladados a campos de concentración que forman un total de más de un millón de afectados. Entre los exiliados cabe destacar a los más de 4.000 niños vascos que tuvieron que dejar a sus familias y eran trasladados a países como Gran Bretaña o Rusia. Muchos fueron reclamados por sus familias y regresaron al acabar la guerra en España, otros no han vuelto a ver sus familias. Casanova critica a los historiadores que le dan más importancia al número total de víctimas que a las causas en sí: ‘’porque todas las complejas y bien trabadas explicaciones de los historiadores quedan reducidas a quién mató más y con mayor alevosía’’. Está claro que los datos son necesarios, pero lo es aún más el desarrollo del conflicto, las causas y las consecuencias que tuvo, entre otras cosas.

    En siguiente lugar, Casanova habla de la visión internacional de la guerra civil en el extranjero. España era un país secundario que estaba siendo aferrado por una dictadura. Después del alzamiento militar, las potencias vecinas se centraron en vigilar a esta y siguieron con gran atención el desarrollo del conflicto. Por otro lado, los franquistas fueron ayudados, y, financiados por una parte, por la Alemania Nazi y la Italia fascista; mientras que los republicanos recibían ayudas de la URSS y de las Brigadas Internacionales que se volcaron en la causa.

  Por otra parte, en Europa, durante el avance de la guerra muchos países adoptaron gobiernos dictatoriales y fascistas. Las potencias europeas más importantes del momento (Gran Bretaña y Francia) vigilaron con lupa la evolución del conflicto y tenían la esperanza que este no estallara en otros países para no dar comienzo a una segunda guerra mundial. Para ello crearon el Comité de no intervención pero aun así Alemania e Italia ayudaron a los sublevado, y la URSS a los republicanos.

    Una guerra de batallas universales. Esta es la cuarta materia que expone Casanova. Este conflicto no solo era un combate entre dos Españas. Como dice el autor, era una guerra de clases, de religión y una guerra ideológica. Había tantos aspectos implicados que mucha gente de otros países sentía empatía por la causa y por los mismos españoles. Las condiciones de la sociedad en el Estado español eran nefastas. En quinto lugar, está la victoria de Franco. Este éxito se debe a unas tropas mejor entrenadas, a un mayor poder económico y a la alianza internacional con potencias más fuertes.

    En último lugar, tenemos la conclusión del texto donde se hace referencia al presente. Casanova critica de manera indirecta a aquellos historiadores que hacen que la historia se vea como ellos quieren. Además, razona que la historia ha de ser objetiva y que ha de representar la verdad a partir de investigaciones e indagaciones en la propia historia, porqué todo lo que hacen los historiadores puede influir después en los pensamientos de los demás. Como dice Casanova al final del texto, la propaganda y la opinión son otra cosa.

  Dejando a un lado el texto, ahora nos centraremos en aspectos interesantes y cautivadores que en el día de hoy mucha gente se pregunta y que no reciben una respuesta clara.

    ¿Qué hubiera ocurrido si potencias como Francia o Gran Bretaña hubieran intervenido? Esta pregunta se encuentra consensuada por una gran parte de historiadores. La guerra fue vencida por los rebeldes que se beneficiaban de la ayuda expuesta por Alemania con Hitler e Italia con Mussolini, los dos países con gobiernos dictatoriales. Gran Bretaña veía esta guerra como un problema interno, que puede, que con su ayuda se hubiera podido evitar, tanto la muerte de más de medio millón de personas como el exilio de otro medio millón de personas y la destrucción de gran patrimonio cultural y de ciudades, y de llevar a España a ser dirigida por un criminal como lo fue Francisco Franco.

    Algunos historiadores creen que si las dos potencias occidentales hubieran intervenido, hubiera comenzado de inmediato una Segunda Guerra Mundial. Pero estas con el temor de desencadenar un conflicto fuera de las fronteras españolas decidieron, a menor medida, el fin de la II República y la victoria de los rebeldes.

    Según Stanley G. Payne en su libro1 sobre la derrota del republicano en la Guerra Civil, las razones por las que perdieron la guerra son las siguientes: en primer lugar, los republicanos creyeron que podían acabar con el Golpe de Estado de los franquistas ya que si el Frente Popular ganó las elecciones de 1936 era porqué la mayoría de la población estaba a favor de este Gobierno. En verdad tiene razón, ¿pero qué pasó? La sociedad estaba asustada por los bombardeos que atacaban a las grandes ciudades, como ocurrió en Guernica, provocado por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana a favor de los sublevados.

   Además, el hambre y la pobreza adentraban en la mayoría de los hogares, principalmente republicanos. Michael Seidman lo confirmó en una entrevista a El País: ‘me ha impresionado el enorme peso que tuvo en el lado republicano la falta de comida, y lo importante que puede ser que la gente pase hambre. El Gobierno realizó una política muy estricta de control de precios que terminó por ser muy gravosa. Los campesinos, y no hay que olvidar que se trataba de un país fundamentalmente agrícola, tenían miedo de las fuerzas republicanas. Al principio de todo, y con los afanes colectivizadores de las fuerzas revolucionarias, sufrieron muchos robos o tuvieron que aceptar por sus productos una serie de cupones que valían muy poco. Así que, poco a poco, simplemente ocultaron lo que tenían o lo consumieron’’.

    Fueron muchos los españoles republicanos que decidieron el exilio antes de quedarse en el estado español y ver la propia derrota. Se calcula que el total de exiliados superaba la cifra de 600.000 personas, y los destinos de estas variaban. Fueron los países como Francia, la URSS, México, Suecia y Bélgica los que más exiliados refugiaron. Los primeros en salir de las fronteras españolas fueron las mujeres y los niños, pero hacia el final de la guerra aumentaron los varones.

  La mayor parte de la sociedad exiliada se dedicaba al sector de la construcción, la mecánica, metalurgia, ingenieros, juristas, hombres de ciencias entre los que destacan Severo Ochoa o Isaac Costero, y otros intelectuales como María Zambrano, Rafael Alberti y Antonio Machado. También fueron muchas las personas que decidieron quedarse aquí y luchar por su patria y su bandera y acabaron fusilados como fue el caso de Federico García Lorca, o muertos por diversas enfermedades en las cárceles franquistas como pasó con la voz del pueblo, Miguel Hernández.

   Otra razón por la que los republicanos perdieron fue por la superioridad militar de Franco en material y mano efectiva; según Payne, durante los primeros quince meses del conflicto bélico, las ventajas materiales fueron equivalentes y se convirtieron en superiores en otoño de 1937. El bando republicano, por otro lado, era superior en el ejército naval, y la acción de no bloquear el Estrecho de Gibraltar durante los primeros meses resultó definitivo en el desenlace del conflicto. La intervención extranjera también fue decisiva. Franco contó con el apoyo de regímenes totalitarios que le pudieron facilitar: siete millones de proyectiles de artillería, trescientos veinticuatro millones de cartuchos, siete mil vehículos a motor y casi dos mil cañones; mientras, los gobiernos democráticos no apoyaron a la República. Por último, Franco supo unificar los partidos de derechas en uno: la Falange Española tradicionalista y de las Juntas de Ofensivas Nacional Sindicalistas (FET y de las JONS), mientras que los republicanos se dividían a causa de luchas internas de tipo ideológico o territorial. En conclusión, Payne otorga como causa principal de la derrota de la II República a causas propias y no a los aciertos de los rebeldes.

   Una cuestión importante del texto en la que debemos llegar al meollo del asunto, es sobre la objetividad y la subjetividad de la historia. Son muchos los historiadores que afirman que es imposible que la historia llegue a ser objetiva de una forma total. Así mismo creen que resulta complicado llegar a elaborar una historia de manera objetiva, porque muchas veces se altera la información, ignoramos hasta qué momento las fuentes que manipulamos son objetivas, y no conocernos si se escribieron por fruto propio. La historia debería ser objetiva por su finalidad, pero eso es muy difícil de conseguirlo. El trabajo del historiador siempre será subjetivo.

   Por ejemplo, la subjetividad surge de manera involuntaria, y porque cada persona tiene un estilo diferente de escribir. El juntar varios contenidos como el tema de la II República y la Guerra Civil o el franquismo y la transición en mismas unidades es una forma de subjetividad. La Guerra Civil no fue fruto de la II República, y la transición democrática tampoco fue fruto del franquismo.

   Para finalizar, Julián Casanova resumió en una Conferencia del Instituto Cervantes de Praga los efectos y las consecuencias de la Guerra Civil: “la Guerra Civil apartó a España de la senda democrática porque además triunfó el franquismo en 1939 y en el año 1945 no fue derrotado y duró hasta el año 1975. Permaneció España alejada de las tradiciones democráticas europeas. Evitó que España tuviera una cultura política y cívica como los franceses, los británicos, los alemanes. Y creo que atrasó profundamente no sólo desde el punto de vista político y económico, sino también desde el punto de vista cultural y educativo a la sociedad española”, se lamenta el catedrático español.

    En conclusión, la Guerra Civil surgió como consecuencia de las discrepancias entre las diferentes clases sociales y el que no triunfara el Golpe de Estado. La cifra de muertos, fruto de la represión tanto franquista como republicana y por el enfrentamiento bélico superaron el millón de víctimas (muertes y exilios); esto es lo que atrae el interés de las personas, la mayoría ignorantes. Por otro lado, Franco obtuvo la victoria porqué la ayuda para sus simpatizantes fue superior que la que le cedieron al bando republicano, que además de no tener una política en común y estar unida, Gran Bretaña no quería que se comenzara otra guerra y obligó a Francia a no intervenir, a pesar de todo, la URSS sí que ayudó a los republicanos. La Segunda República luchó, a su pesar, en solitario.

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