¿ES COMPARABLE LA VIDA DE UNA PERSONA CON UNA PRENDA DE ROPA?

Cuando el acceso a Internet marca la desigualdad

En pleno siglo XXI el mundo está marcado y dividido por la desigualdad de oportunidades. Las zonas más pobres se encuentran en el continente africano y Asia, y las zonas más ricas que en Europa y América.

Para hablar de las desigualdades, hablaremos en primer lugar de la riqueza de los diferentes países. Según la renta per cápita, en cabeza tenemos a los países que forman norteamérica con treinta y siete mil dólares, seguido de Europa con treinta mil, Asia con dieciocho, Oceanía, Centro américa y Sudamérica y por último África que no llega ni a los once mil dólares.

Con estos datos además de saber los beneficios de los países y continentes se puede saber el nivel de desarrollo. Llegamos a la conclusión de que América del Norte y Europa son los continente y países que más desarrollados están, ¿pero a costa de quién? En mayor parte siempre es de los países más pobres. Muchas de las empresas de los países anteriores se instalan en China y en países subdesarrollados, y luego esos productos se venden en los países ricos a grandes precios. Sabemos que siempre habrá otras personas de nacionalidades pobres que trabajarán por mucho menos que las personas occidentales y de países desarrollados. Pero eso ocurre en Europa, Estado Unidos, China y cualquier país capitalista.

En una sociedad capitalista, la industria se aprovecha de la situación, y explota a toda la gente que puede, y de esta manera rebaja los costes y aumenta los beneficios. Como se ha dicho anteriormente, siempre habrá alguien que trabaje y que cobre menos que los demás, porque ganar cinco euros al día es mejor que no ganar nada.

La estructura capitalista de contratar a gente extranjera aumenta la xenofobia. Por ejemplo, en el caso educativo está visto que una familia española se queje de que el Estado ayude más a familias inmigrantes que a ellos, cuando es posible que la familia española esté en paro y la extrajera estén trabajando todos sus miembros pero en negro y el Estado no lo sabe. Con decir que el 80% de la riqueza mundial es disfrutada por el 20% de la población mundial queda clara mi opinión.

El ideal de globalización es producir donde los costes de trabajo sean reducidos y vender en los lugares que el nivel de vida sea elevado; como por ejemplo la empresa Inditex, que según investigaciones se ha vinculado a casos de esclavitud. Espero que no sea el caso, pero en muchas empresas se rigen por esta práctica, donde la gente «esclavizada» trabaja por tan solo 1 o 2 dólares al día y lo hace en situaciones pésimas de higiene. Muchas de las empresas que permiten esto al instalarse en los países subdesarrollados son grandes empresas textiles. Hoy en día hay 8 millones y medio de niños esclavizados, y muchos son vendidos por sus padres. Mientras el sistema busque mano de obra barata existirá la esclavitud. Hay un caso estremecedor de un niño que tan solo con cuatro años empezó a trabajar por unos cinco céntimos al día para salvar la deuda de sus padres. Este niño fue asesinado por un tiro tras encabezar una denuncia contra aquellos que le explotaban.

El planeta contemporáneo no garantiza una vida digna, ni derechos, ni libertad. En África mueren cada año alrededor de seis millones de niños antes de cumplir los cinco años, mayormente en la África subsahariana. En 2014 murieron alrededor de cincuenta y cinco menores de cinco años por cada mil habitantes, mientras que en Europa no llegan a los seis. ¿A qué se debe esta tasa de mortalidad tan elevada? En primer lugar, de la malaria, luego viene la desnutrición, los mosquitos y las condiciones de higiene. El nivel de los salarios es tan mínimo que no se puede hacer frente a los niveles de pobreza del continente. Y eso es algo que a la sociedad capitalista le importa un bledo: «una vida más, una vida menos… mientras realicen su trabajo y produzcan las prendas de ropa, ¿qué más da lo demás?» Ineptos, incompetentes, inútiles, desvergonzados.

No deberíamos permitir que la gente muera de hambre, ni por enfermedades… no podemos permitir que la gente muera. Son personas como nosotros y necesitan nuestra ayuda. Porque todas acabamos igual; como dice Wislawa Szymborska en su poema Contribución a la estadística, ‘las mortales: cien de cien’. He nacido en una sociedad capitalista en la que no me puedo quejar porque tengo todo lo que necesito, incluso más; y es un horro ver como niños, adultos, cualquier persona mueren cada día por salir del mundo en el que viven. Lo peor es que la gente se da cuenta cuando ven alguna foto de un pobre niño en la orilla del mar, como el niño sirio de nombre Aylan Kurdi. Europa es una de las zonas más ricas del mundo, y ahora quiere o quería cerrar sus fronteras. Los ciudadanos de Marruecos, jóvenes, huyen en busca de trabajo y un futuro próspero. Dentro de unos años, el país podría quedar desolado y desértico. Muchos africanos mueren en las fronteras, intentado saltar ballas para llegar a un mundo que está al otro lado, a menos de 10 metros y con el que pueden ayudar a sus familias.

La brecha digital

La brecha digital es un fenómeno que se ha creado en las últimas décadas para definir la separación entre aquellas personas que tienen acceso a Internet a diario y aquellas que por algún motivo (en mayor medida, la pobreza) no lo tienen. El 46% de los hogares a nivel mundial tiene acceso a Internet; en los países subdesarrollados, solo un 7% tiene acceso; en países desarrollados la cifra asciende al 83%. En la ciudad de Nueva York, hay más personas con acceso a la Red que en todo el continente africano. En Finlandia hay más que en toda Sudamérica y el Caribe.

Seguimos con cifras: el 78% de los europeos y americanos tienen acceso a la banda ancha móvil, mientras que en países subdesarrollados no llegan ni al 1%. En el mundo hay más de siete mil millones de habitantes, a pesar de haber aumentado el número de usuarios a Internet, hay casi cuatro mil millones de personas que no tienen acceso a la red. En España, 65 personas de cada 100 son usuarios de Internet. Según la ONU, el desarrollo de las nuevas tecnologías incrementa las diferencias entre países desarrollados y los países del Tercer Mundo.

¿Y a qué se debe esta brecha digital tan enorme? ¿Riqueza y pobreza podría ser una respuesta?

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