LA VERDADERA LIBERTAD

‘‘Sólo es digno de libertad quien sabe conquistarla cada día’’

Goette

Farenheit 451 es una novela escrita por Ray Bradbury en 1953 que fue convertida en película posteriormente y que narra una sociedad distópica en la que los libros son considerados una herramienta contraria a la humanidad. Por ello el cuerpo de bomberos los quema a montones, destruyendo así la cultura, la historia y, con ello, la vida. En la sociedad de la novela se limitaba la lectura incluso del periódico, el cual estaba compuesto por imágenes sin texto, algo parecido a un cómic. ¿Puede existir actualmente una limitación de esa envergadura?

La televisión hizo sus primeras apariciones tras la II Guerra Mundial, y en 1950 más de 3 millones de estadounidenses ya disfrutaban de ella en sus hogares. Tuvo gran repercusión en la sociedad, pues a través de una especie de caja con una pantalla se podía ver otro mundo. Había llegado una nueva de forma de comunicación en la que se podían ver y escuchar las noticias al mismo tiempo. Los programas de entretenimiento también tuvieron gran importancia dado la nueva forma de ver la vida y disfrutar del momento. Claro está que no todo fueron ventajas: los medios impresos y la radio perdieron su reinado quedándose a día de hoy un tanto obsoletos.

LIBERTAD EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Durante la década de los sesenta el consumo de televisión se presentaba como una realidad evidente en los Estados Unidos, ya que se pasó de casi doscientos mil usuarios en 1947 a más de sesenta millones en 1959 (Rueda Lafond, 2005). Ahora más de cuarenta millones ven la televisión solo en España. A escala global, más del cincuenta y cinco por ciento de los hogares tienen una televisión. En pleno siglo XXI aún se sigue hablando de la falta de libertad en muchos ámbitos. Aunque no lo parezca, los medios de comunicación suelen emplear un toque subjetivo a la hora de enmarcar una noticia. Para saber el por qué hay que conocer, como dice Ignacio Escolar, creador de eldiario.es, quien es el propietario y cuál es su deuda, quién está en los consejos de Administración y quién refleja su publicidad en el medio.

Un ejemplo bien claro es el diario El País, cuyo propietario es el grupo Prisa con una deuda de 1.700 millones de euros. Su grupo de accionistas está compuesto por el fondo oportunista Amber Capital que posee el 18% de las acciones, el banco HSBC posee el 7,5% y Caixabank y Banco Santander el 8%. Es un medio financiarizado, es decir, la labor principal no es publicar información sino la actividad financiera. La consecuencia es la falta de libertad en las publicaciones: los periodistas tienen que realizar su trabajo sin descontentar también a los propietarios.

LIBERTAD EN INTERNET

La sociedad ha evolucionado desde entonces de forma exponencial: se sabe lo que pasa en la otra parte del mundo con un aparato que nos cabe dentro de la mano: el Smartphone. ¿Podemos decir que tenemos el mundo en nuestras manos? ¿O quizá nos tenga él a nosotros? Otro de los elementos más importantes de nuestra época ligado al Smartphone es la Red de Internet, con la que podemos enterarnos de todo cuanto sucede; acceder a sitios para buscar información o incluso publicarla; se pueden ver películas, leer libros o comprar cualquier cosa que se nos ocurra.

En primer lugar, la libertad, en su sentido más amplio, también escasea en Internet. A día de hoy, el país con menos libertad online es China que ‘entre el baremo de 1 (libertad total) y 100 (censura total), el país asiático ha obtenido 88 puntos’. Les sigue Siria, Irán, Etiopía y Cuba entre los países con la puntuación más alta (Romero, 2016). Otro tipo de libertad es la individual, aquella que se compone por la privacidad y la seguridad individual. En la actualidad existe una brecha de seguridad digital percibida como un gran problema para la sociedad. Casi el 10% de los jóvenes europeos de entre 9 y 16 años afirma haber sufrido acoso o cyberbullying. Esto se debe a un control parental limitado y una formación más bien precaria, tanto para el menor como para los progenitores.

Por otro lado, cualquier usuario de las redes sociales es un blanco perfecto para los hackers. Los más jóvenes tienden a comunicar y dar a conocer su día a día: cuando salen de casa, cuando se juntan con los amigos, cuando estudian, cuando van de compras, etc. Aunque no lo parezca, esto puede resultar un problema serio si se realiza sin precaución. Por ejemplo, cuando alguien publica una fotografía en Instagram o Facebook de sus vacaciones con toda la familia, está dando datos de que su casa está vacía, y si cualquiera lo puede ver, su casa se puede convertir en un nuevo objetivo de robo.

LA LEY MORDAZA

La Ley de Seguridad Ciudadana o Ley Mordaza fue aprobada por el Gobierno de Rajoy en 2015. Esta Ley afecta al derecho de defensa y la presunción de inocencia ya que pesa más la palaba de un policía que la del afectado. ‘En Lugo, el Gobierno amenazó a los ganaderos que protestaban en tractor contra el bajo precio de la leche. En Barcelona, un abogado que intentaba socorrer a un manifestante en crisis epiléptica fue sancionado por negarse a identificarse. Alega que había otra prioridad. Sacar una foto a un coche de policía mal aparcado y colgarla en una red social le costó a una valenciana 800 euros’ (Harbour, 2016).

Las redes son, en principio, un instrumento de libertad, pero también un ‘territorio limitado’. Una estudiante de 21 años, Cassandra Vera, se enfrenta a una pena de dos años y seis meses de prisión y tres más de libertad vigilada por hacer chistes en Twitter sobre Carrero Blanco. La Audiencia Nacional lo ha dictaminado como ‘mensajes graves de enaltecimiento del terrorismo’. Hace un año el Juez de la Audiencia Nacional acusaba de delito de enaltecimiento del terrorismo y de atacar derechos y libertad públicas a dos titiriteros de Madrid que exhibieron la pancarta de Gora Alka-ETA en un teatrillo infantil.

Se cumplen cinco años de lo que fue la Primavera Valenciana, cuando un grupo de estudiantes de 16, 17 y 18 años se manifestó cortando el tráfico en Valencia por los recortes en Educación llevados a cabo por el Gobierno de la Generalitat que estaba en manos del Partido Popular. Lo hicieron los dos días siguiente hasta que apareció la policía cargando contra ellos, acosándolos con las porras y deteniendo a menores de edad. La noticia tuvo gran repercusión con miles de personas saliendo a las calles en defensa de una educación pública y de calidad y por la brutalidad con la que las fuerzas del Estado forzaban el orden en la capital valenciana. Fruto de esta movilización ha nacido el largometraje Estudiar en primavera dirigido por una antigua alumna del IES Lluís Vives, donde ocurrieron los acontecimientos, dónde se presenta el testimonio de varias personas de entre 13 y 19 años.

Aún hay más. En las huelgas generales de noviembre de 2012 (Barcelona), una mujer de 42 tuvo que ser operada de urgencia después de que una pelota de goma lanzada por los Mossos d’Esquadra le hiciera estallar el globo ocular. En las mismas manifestaciones, un niño de 13 años fue herido en Tarragona cuando por ‘mala suerte’ un agente le abrió la cabeza con la porra cuando el joven no estaba participando con el grupo de manifestantes.

En 2014, un joven de 19 años perdió el 90% de la visión de un ojo por el impacto de una pelota de goma durante los disturbios del 22 de mayo. En el momento de lo ocurrido, la manifestación seguía autorizada, pero los agentes recibieron órdenes de cargar contra los jóvenes. Además, según su padre, el joven se estaba marchando a casa cuando al ver movimiento se dio la vuelta y la pelota de goma le impactó.

Los hechos hablan por sí solos. En plena era de la Sociedad de la Información y las TICS la libertad sigue limitada en diversos entornos de la sociedad. La mayoría de los medios de comunicación explican las noticias desde un punto de vista excéntrico. Algunas de las medidas que se presentan para solucionar la dependencia de los medios es que la propiedad de la empresa esté en mano de los redactores, como es el caso de eldiario.es o Infolibre, los cuales se deben a sus lectores y no a sus anunciantes. Por consiguiente, Internet está plagado de ratas que aprovechan los descuidos de las personas más vulnerables para actuar, sin que nada ni nadie los detenga. En otros países como Estados Unidos o Alemania existe una ley de privacidad y protección de datos muchos más eficaz que la de España. Finalmente, el abuso de los cuerpos de seguridad del estado es significativo a la hora de ejercer los derechos individuales y fundamentales, como por ejemplo el derecho a la información: la Ley Mordaza se caracteriza además por no poder fotografiar a los cuerpos de seguridad incluso hasta cuando cometen una infracción.

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