NUESTRA VIDA COLGANDO DE LA RED

Alta, rubia y ardiente

Como ya nos han indicado miles de veces, Internet es una herramienta que entre muchas cosas nos sirve para conectar el mundo en un mismo instante, pues desde cualquier sitio con acceso a la red podemos saber que ocurre en la Antártida o en Australia con tan solo hacer un clic, además de dar y recibir información. Internet ha supuesto un avance en nuestra sociedad, sí, pero también tiene algunos aspectos negativos que aunque muchos los hayamos escuchado no estamos al corriente de cómo se viven en realidad.

En primer lugar, trataremos el tema de la privacidad, ¿nos importa o no nos importa? Jeff Jarvis, gurú del Internet abierto y profesor de Periodismo en la City University de Nueva York, y Nicholas Carr, ensayista sobre las nuevas tecnologías, propusieron dos miradas distintas sobre el tema. El primero argumentaba que ‘la intimidad necesita de protección, pero lo importante es que la gente pueda compartir contenidos’. Por el contrario, Carr sostiene que es complicado mantener la intimidad si uno está conectado, porqué cuando una persona lo está, en realidad no sabe qué información sobre él está siendo registrada y almacenada, o incluso compartida y usada para fines comerciales, por ejemplo. Según Jarvis, existen muchos límites de la privacidad; el problema no es la tecnología, sino el mal uso que otra persona le pueda dar. Carr argumenta que la sociedad necesita más información sobre cómo están siendo rastreados y almacenados nuestros datos, y el mejor modo es tener control sobre ellos. En mi opinión opino que si deberíamos tener un gran margen de privacidad, yo publico en Internet y lo hago para mis amigos, mis conocidos, pero no para todo el mundo porque no me interesa que sepan lo que pienso, lo que opino o lo que hago o dejo de hacer.

En segundo lugar, la adicción a la Red se está volviendo un tema de gran relevancia pública. Se puede decir que cerca de un millón de personas en España puede estar haciendo un uso patológico de Internet, según un estudio realizado por varios psiquiatras españoles en 2003. El estudio establece tres grados de cibermanía: primero sería el tener gran interés por el ordenador y personalizar el equipo con nuevas aplicaciones, en segundo lugar, los que juegan o usan Internet para chatear y establecer contacto con otras personas, y finalmente, puede considerarse una patología el uso específico de la Red. Para tratar la adicción, Estado Unidos ha abierto un hospital para curar esta patología en 10 días. Las consecuencias en la salud de este tipo de acción son la obesidad, trombosis venosa y síndrome del túnel carpiano; y el perfil sociodemográfico de la persona que le afecta, según un informe del INE publicado por el Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y de la SI, suele ser de hombres más que de mujeres, jóvenes de entre 25 y 35 años, normalmente cursando estudios universitarios o ya cursados, y que viven en ciudades grandes con gran acceso a la Internet. También son inteligentes, tímidos y con poca autoestima.

Hemos hablados del perfil del adicto, pero ¿cuáles son sus síntomas?. En primer lugar, la preocupación por estar conectado; cuando Internet interfiere en nuestra vida diaria, tenemos un problema. Por esta regla de tres, la mayoría de los jóvenes somos adictos ya que estamos conectados a diario las 24 horas al día, y porque no hay más… También se puede identificar la patología a través de la nomofobia, es decir, miedo a no disponer del móvil en cualquier momento. No podemos vivir sin entrar a redes sociales cada dos por tres, y cuando notamos que cada cierto tiempo no tenemos notificaciones ya creemos que nos hemos quedado sin Red o que ha surgido algún problema. Además, no podemos dejar que afecte a nuestra vida, tanto en el ámbito privado con nuestras familias y amigos, o pública, es decir, abandonar los hobbies, o simplemente no dejar que nuestro rendimiento escolar se reduzca.

En realidad, ser adicto a la Red puede ser realmente fácil. En Internet puedes crear un perfil falso y montar una persona cualquiera, y que normalmente es la que tú querrías ser en realidad, aunque sea ficticia; esa acción tiene un nombre y es anonimizar. Puedes decir que te gusta jugar al futbol, aunque no lo hayas jugado en tu vida; que has tenido varias relaciones en vez de decir que no has tenido ninguna porque sabes que se podrían reír de ti; puedes decir que eres alto, rubio y con un físico envidiable, porqué sabes que no hay manera de comprobarlo. Es muy fácil mentir, como les ocurrió a Thomas Montgomery y a Maria Shieler y que muy bien describe el documental: construyeron una vida por cuyas mentiras ambos se enamoraron.

Esta situación de mentiras compulsivas no solo se puede llevar a cabo por Internet, sino también en la vida real, en la calle. Cuando, por ejemplo, llegas a una ciudad nueva, a un nuevo colegios o universidad, empiezas a conocer a gente nueva que no has visto en la vida, y tú te puedes presentar de la forma que quieras porqué sabes que nadie se enterará si es mentira, aunque al cabo del tiempo se acabarán enterando. Al hablar de esto, cabe hacer referencias a la película española La vida de nadie en la que el protagonista, Emilio Barrero, construye su vida alrededor de mentiras compulsivas durante más de veinte años hasta llegar al punto de no poder sostener más esas mentiras y darse cuenta de que en realidad no es nadie. Porqué las mentiras no son buenas, porque como decía Martin Lutero, una mentira es como una bola de nieve, cuanto más tiempo se hace rodar, más grande se hace.

Por otro lado, podríamos hablar también sobre la protección de archivos. Todos aquellos archivos que subimos a las redes sociales o que compartimos son imborrables y resulta muy difícil deshacerse muy bien de ellos, porque los podeos eliminar pero solo de nuestro móvil u ordenador, pero no desaparecerá de Internet, como recoge elperiódico.com, los correos electrónicos entre Urdangarín y sus socios aparecieron borrados después de que ellos los borraran; esto se debe a que aunque se borren, el contenido se sigue conservando. Sin ir más lejos, los robots de Google leen y escanean los mensajes que enviamos para ofrecernos publicidad relacionada. ¿Se puede llamar eso libertad? ¿E intimidad?

Desde 2014, Europa cuenta con el llamo derecho al olvido, por el cual los buscadores tiene la obligación de suprimir aquella información que violen los derechos de los ciudadanos. Aun así, ¿se podría decir que navegar por Internet es seguro? Nuestra vida, tanto pública como privada está en juego, y no solo eso, sino que también afecta a nuestras familias y amigos, y como no, a nuestra salud. Ahora os dejo yo que reflexionéis sobre el tema ya que es bastante amplio.

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